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Mi primer diario

Como ya sabéis Cristina Selma ha sido la ganadora del segundo premio de la categoría infantil del concurso de cuentos navideños Gloria Fuertes de Radio Elche.
Aquí tenéis el cuento, disfrutadlo.

MI PRIMER DIARIO.

20-11-11: Me llamo Eva y tengo ocho años. Este es mi primer diario. Lo estoy escribiendo porque me lo han aconsejado en el cole para mejorar la caligrafía. Mi amiga Nuria dice que los diarios son un rollo, pero a mi me parecen geniales. Puedes apuntar lo que te pase para no olvidarlo o anotar tus secretos y que nadie los sepa. Pero tendré que guardarlo en un lugar seguro, no vaya a ser que Nico me lo quite t empiece a leerlo. Nicolás es mi hermano mayor. Cree que lo sabe todo y que puede coger mis cosas cuando le apetezca.
Bueno, creo que ya he escrito bastante por hoy. Además es muy tarde y mamá no tardará mucho en decirme que me acueste. Buenas noches diario.

23-11-11: Querido diario, ¿no es así como se escribe en los diarios? Bueno, da igual. Tengo dos noticias, una buena y una mala. La mala es que mamá está un poco resfriada. Pero no pasa nada, porque la vamos a cuidar mucho. La buena es que hoy, al volver del cole he encontrado una revista de juguetes. Y eso solo puede significar una cosa. ¡Viene la Navidad! En cuando me he quitado la mochila y he colgado mi abrigo, he empezado a ojearla. Todo me gustaba. Sin pensarlo, he cogido un lápiz y he empezado a marcar mis posibles regalos, pero mi hermano me ha interrumpido como siempre. Me ha soltado un discursito de media hora. Ha dicho algo así:
“Eva, estas Navidades no deberías volverte loca pidiendo regalos. Ya sabes que últimamente no hay mucho dinero; es por algo llamado crisis. Para Papá Noel no iba a ser distinto. Sé que llevas un año entero esperando, pero piensa que hay quien no recibe ni regalos. Tienes dos opciones: uno, creas un plan genial para que Papá Noel pueda permitirse los millones de regalos que le piden en todo el mundo. Dos, te pides menos cosas y demuestras lo lista que dices ser.”
Todo eso me ha confundido un poco. ¿Por qué la gente no tiene dinero? ¿Es que no lo fabrican cada día? ¿Podría yo hacer algo para ayudar? De momento me voy a dormir, que el sueño no me deja pensar.

25-11-11: ¡Hola! Por fin tengo una idea. Si falta dinero, no hace falta comprarlo todo, se pueden rehusar los juguetes. Hoy se lo he dicho a mis padres y les ha parecido una buena idea, así que le he escrito una carta a Papá Noel explicándoselo todo. A ver si hay suerte, ¿no?

02-12-11: ¿A que no sabes lo que me ha pasado hoy? ¡He recibido respuesta a mi carta! Papá Noel dice que le ha encantado mi propuesta, y que va a mandar cartas a todos los niños para que el quince de diciembre dejen bajo el árbol los juguetes que no quieran. Luego él los arreglará y, ¡quedarán como nuevos! Me siento genial por haber podido ayudar, pero ahora habrá que ver cómo sale la cosa. ¡Buenas noches!

10-12-11: ¡Hola! Hoy estoy muy contenta porque parece que todos los niños del mundo han recibido ya las cartas. O por lo menos toda mi clase, porque hoy no paraban de felicitarme todos, incluida la profesora, por mi idea para ahorrar juguetes. Además, me ha parecido oír algo en las noticias. Creo que esto va a salir bien.

16-12-11: Anoche puse todos mis juguetes viejos debajo del árbol, y esta mañana ya no estaban. Sólo había una nota que llevaba mi nombre y que decía así:
Querida Eva, gracias por haberme dicho una idea tan buena. Está saliendo muy bien, y todos los niños han hecho esta noche lo que les pedí. Gracias a ti, este año hasta los más desfavorecidos tendrán su regalo. No sé cómo agradecértelo, pero si hay algo que pueda hacer por ti, puedes decírmelo en Nochebuena, cuando pase por tu casa.
Gracias otra vez,
Papá Noel

¿No es genial? ¡Mi idea ha funcionado! Estoy emocionada y orgullosa de mí misma. Pero sobretodo, me alegro de haber podido ayudar. Además, ¡Por fin podré ver a Papá Noel en persona! Buenas Noches.

25-12-11: ¡¡¡Feliz Navidad!!! Tengo tantas cosas que escribir que no sé por dónde empezar. Bueno, anoche me quedé despierta hasta tarde, pero valió la pena. ¡Le vi! ¡Y hablé con él! Le dije que si podía quitarla el resfriado a mamá, y me respondió que vería lo que podía hacer. Después se quedó un rato pensando y me dijo: “Está muy bien que quieras ayudar a tu madre, y la ayudaré, pero no me parece suficiente”. Entonces se sacó del bolsillo una especie de bola de cristal, con una especie de resplandor dorado en el interior. Al ver mi cara de extrañada me lo explicó todo: “Esta bola parece una bola cualquiera, pero no es así. Verás, esto que hay aquí dentro es algo que deberás guardar para siempre, y que nunca deberás perder. Es el espíritu navideño. Solo hay dos bolas como esta en todo el mundo. Una la tengo yo a buen recaudo, y esta la estaba guardando para alguien que realmente la mereciese. Úsala cuando alguien no crea en la Navidad, te aseguro que funcionará. Si no te importa, aún me espera una larga noche de viajes y regalos. Una vez más, gracias. Y recuerda que lo importante no es recibir regalos, sino comprender que la Navidad está hecha para reunirse en familia, hacer felices a los demás, y ser generoso con todos. Si necesitas algo avísame; te debo una”
Nada más acabar la frase la sala se llenó de una espesa bruma dorada, y cuando pude volver a ver con claridad, ya se había ido. Me quedé mirando la bola unos minutos. Era realmente preciosa. Tenía un brillo especial, y se apoyaba en un bonito pie rojo de madera con detalles tallados a mano. Y mientras la contemplaba mi menta se llenaba de buenos recuerdos navideños. La guardé en una cajita que me regaló mi madre hace unos años, y no la sacaré de allí jamás. A no ser que alguien no crea en la Navidad, pero no lo creo, porque sabiendo mi historia nadie se atreverá a decirme que no cree.
Bueno, a esto lo llamo yo un buen diario, ¿o no? Y lo mejor es que gracias a él nunca olvidaré estas Navidades. Buenas noches…

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